Cabinas de Hidromasaje con Sauna de Vapor y Sauna Finlandesa

Sauna seca o finlandesa
La sauna seca es de origen finlandés (2 millones de saunas para 5,2 millones de habitantes) y esta práctica es muy habitual en Escandinavia, donde la temperatura en el interior llega a 70-100 °C y la desnudez es natural y casi obligatoria. El interior de las saunas secas está revestido de madera y las cabinas de sauna están calentadas por leña o electricidad. Los motivos higiénicos están presentes en los orígenes de la sauna, en todos los documentos tanto escritos como orales hay referencia exclusiva a la misma. El concepto de higiene de sauna hace referencia a la eficacia de la sauna en conseguir una higiene de la piel muy eficiente prácticamente sin jabón. La transpiración que se produce, muy profunda, hace que se abran todos los poros y que se elimine el sebo, las toxinas y las bacterias

Beneficios: La sauna finlandesa tiene efectos beneficiosos sobre el organismo, al liberar, mediante sudorización, que suele ser abundante y rápida, toxinas y activar la circulación sanguínea. Siempre va acompañada con contrastes de temperatura, a la sesión de calor le sigue una de enfriamiento, que amplía los efectos de la sudoración. Se toma con fines higiénicos y terapéuticos.

Contraindicaciones: el exceso de calor eleva las pulsaciones por lo que no es recomendable para personas con problemas cardíacos, de tensión, embarazadas, ancianos, trastornos de la alimentación, etc.
Recuerda que hay que alternar con duchas de agua fría, y si le añades una sesión de masaje, mejor que mejor.

Cómo tomar una sauna seca:
Para tomar una sesión de sauna hay que seguir un cierto protocolo que garantiza la efectividad de dicha sesión. De todas formas es el propio usuario quien debe ir adaptando las indicaciones generales a su propio gusto teniendo en cuenta su estado de ánimo, su estado físico y su experiencia. Es importante realizar la sesión de sauna con tranquilidad y sin agobios. El tiempo preciso para una sesión de sauna normal oscila entre una hora y hora y media y del mismo, raramente se hará más de 40 minutos dentro de la cabina.
Los pasos generales a seguir son los siguientes:
• Ducharse con agua caliente y jabón. Hay dos formas diferentes de entrar en la sauna, una con la piel mojada y otra   con la piel seca. Ambas son validas y constituyen dos escuelas diferentes. Los que defienden que es mejor entrar con la piel seca dicen que la piel mojada retiene el sudor lo cual es contraproducente pudiendo llegar a irritarla y provocar algún episodio eczémico.
• Sentarse o tumbarse sobre una toalla para evitar quemarse con los bancos, también por motivos higiénicos.
• Entrar a la cabina de la sauna y ponerse en el banco. El tiempo óptimo de permanencia está entre los 10 minutos y los 15, pudiendo llegar hasta los 25, pero debe ser el propio usuario quien determine su tiempo de estancia. Se debe abandonar la sauna cuando se note una sensación de agobio que suele producir la sudoración continuada, este es el punto donde se obtienen los efectos beneficiosos, si no se    llega al mismo estos no se producen y si se sobrepasa, disminuyen. La temperatura debe estar entre los 80 y 90 °C (máximo 100 °C). Se comienza a sudar a los 8 o 12 minutos, para ello es necesario un aumento de la temperatura corporal de algunos grados, en realidad es igual tomar una sauna a 80 que a 100 °C,    una sauna excesivamente calurosa y seca es contraproducente para una óptima sudoración.
• Para que todo el cuerpo esté a la misma temperatura se debe permanecer tumbado.
• Para subir la humedad, aumenta la sensación de calor, se puede verter agua sobre las piedras, opcionalmente con alguna esencia. Hay que tener en cuenta que el aumento de humedad reduce la transpiración lo que es contraproducente, una elevación brusca e instantánea de la humedad, el llamado golpe de vapor es beneficioso. Hay que evitar los golpes de calor en los primeros minutos de la estancia en la sauna. Se debe respirar por la boca y mantenerse relajados. Antes de salir es aconsejable permanecer 2 minutos sentado y levantarse suavemente.
• Se puede uno azotar con un haz de ramas de abedul, la vihta finlandesa, para aumentar la transpiración.
• Salir y ducharse con agua fría comenzando por los pies e ir ascendiendo hacia el centro del cuerpo. La ducha debe refrigerar el cuerpo y el contraste de temperaturas hace que aumente la circulación sanguínea por la superficie corporal. Se puede tomar un baño de inmersión o realizar la refrigeración mediante aire, muy aconsejable para las personas de edad avanzada. Pasar de una sauna caliente a un ambiente frío no es recomendable, aunque es positivo realizar baños de inmersión en aguas frías.
• Repetir la segunda sesión por un tiempo similar.
• Nuevo enfriamiento y relajación por un tiempo similar.
• Eventualmente realizar una tercera sesión de sauna sin abusar.
• Después del último enfriamiento hay que esperar a dejar de transpirar para vestirse. Luego se debe descansar y beber algo fresco sin prisas. No se debe beber alcohol ni antes ni durante la sesión de sauna lo mismo que comer pesadamente.

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